La ambición de Occidente en el “Cuerno de África”



El norte de África y el Medio Oriente es ahora mismo, como lo fue en siglos anteriores, objeto de intentos de vasallaje y control por los actuales colonizadores occidentales del mundo, cuyo director de orquesta es Estados Unidos, a quien echa una mano millonaria algún que otro jeque árabe. En medio de una gran pobreza, guerras propiciadas desde el exterior, presidentes títeres y lucha entre clanes, señores de la guerra y guerrillas, el llamado “Cuerno de África” ocupa un lugar privilegiado, al estar situado a orillas del Mar Rojo y tener salida al Golfo del mar de Arabia. Une al continente africano con el asiático y da nombre a “naciones” como Etiopía, Somalia, Djibuti y Eritrea. El Mar Rojo es desde el sur, paso obligado al Canal de Suez y puerta de entrada al Mar Mediterráneo, región estratégica internacionalmente por el tráfico de mercancías, mas del 13% del tráfico marítimo mundial, que incluye el petróleo de Medio Oriente, primordial para los intereses de Occidente y de otros países.




Desde hace décadas el llamado “cuerno de África” ha estado inmerso en diferentes guerras, la principal en Somalia, un país dividido, una parte del cual está regido por un autodenominado Gobierno democrático de transición que obedece a Occidente. Somalia posee uno de los acuíferos de agua dulce más caudalosos del mundo, que comparte con Etiopía y Eritrea y cantidades importantes de gas y petróleo. Las costas de Somalia tienen 3.300 kilómetros en el golfo de Adén, el Mar de Arabia y el Océano Indico. Su estrecho "Bab Al Mandab", la "Puerta de las Lágrimas", es a nivel geoestratégico casi tan importante como el estrecho de Ormuz entre el Golfo Pérsico y el de Omán, y por el Golfo de Aden pasa buena parte del petróleo del Golfo Pérsico. El golfo de Aden alberga la principal ruta marítima que une Europa con los mercados de Asia y Oriente Medio. 

Más de 20.000 buques hacen uso de esta ruta para transportar millones de contenedores con mercancías. Es la vía a través de la cual circula el 10% del crudo global, el 30% del mismo abastece a Europa.

 

El reparto y las disputas sobre África estuvieron entre los principales factores que originaron la primera guerra mundial

Los Otros Piratas de Somalia

Existe rabia y rivalidad entre las comunidades pesqueras somalíes con la flota extranjera industrial que esquilma sus mares. Somalia carece de puertos pesqueros y la mayoría de su flota es artesanal, no puede competir con la flota de los países occidentales. Ellos mismos han bautizado a los buques extranjeros como los “otros piratas”. Diversos clanes de este país roto han luchado entre sí durante años para imponer sus propias reglas y beneficiarse de las riquezas naturales somalíes. Los abundantes bancos de pesca de mariscos y atún son disputados ilegalmente por buques de todo el mundo, mientras Somalia muere de hambre.

La lucha por el control de los mares y rutas de Somalia moviliza a barcos militares de varios países, el pretexto es combatir la creciente piratería, lo que en parte es cierto. La expansión de los ataques de piratas somalies son una amenaza para la seguridad del transporte marítimo internacional en esa zona crítica. Algunos países como Francia, Italia, España, Estados Unidos, Dinamarca o Corea del Sur han enviado navíos militares para proteger sus intereses comerciales en la región, también para ayudar en el rescate de sus ciudadanos, todo ello financiado por los respectivos ministerios de defensa con impuestos ciudadanos. 

Esos mismos países que explotan esas aguas han acusado de piratas a pequeños pescadores somalies, que se ven privados de sus recursos por el saqueo de los buques extranjeros. Militantes ecologistas locales han intentado disuadir a barcos de diversas procedencias que, además, arrojan desechos químicos y nucleares en aguas de esta tierra sin ley, a ellos también los acusan de piratas.

Mirando hacia atrás con ira

Como ya sucedió en el 93 cuando la invasión militar fue camuflada de ayuda humanitaria, ahora se camufla como lucha contra el terrorismo, es lo que explica este amplio documento.

A mediados de 2006, militantes armados islámicos lograron organizarse en Somalia gracias a la anarquía reinante; bajo la denominación de Unión de Tribunales Islámicos (UTI), tomaron cierto control del país, negociando o desplazando a los diversos clanes que llevaban mas de una década de luchas internas. Los meses en que la UTI se mantuvo en el poder, fueron los únicos momentos de calma que vivió Somalia en tantos años de guerra, ya que se redujo la delincuencia y la piratería y hubo un esbozo de justicia y orden civil. Sheikh Ahmed, que perteneció a la UTI, un lider considerado islamista moderado, intentó alcanzar un acuerdo de paz con los combatientes más radicales como medida principal para iniciar un dialogo que no llegó a buen fin. 

Al establecer la UTI la Sharía, ley coránica similar a la impuesta por los talibanes en Afganistán, y aun teniendo en cuenta que Somalia es homogéneamente de religión musulmana, EEUU tuvo la mejor excusa para propiciar una invasión del país. Sus tentáculos llegaron hasta los Señores de la guerra y clanes mafiosos, dispuestos siempre a venderse al mejor postor.

En diciembre de 2006 el ejército etíope invadió y bombardeó Somalia por tierra, instigados por EEUU que dio a Etiopía apoyo marítimo, aéreo y logístico, también recibió la ayuda de tropas de la Unión Africana (UA). Las justificaciones de la invasión difundidas en los medios de desinformación fueron parciales (como casi siempre). Los intereses de las corporaciones y multinacionales norteamericanas también están detrás. 

Desde comienzos de 2007 la aviación de Estados Unidos ha estado bombardeado frecuentemente las bases de la UTI, a partir de entonces la UTI perdió el control de la capital, sin embargo lo mantiene en gran parte del resto del territorio. Las tensiones internas entre los jefes también provocaron su debilitamiento y rupturas entre líderes. La guerra civil ha provocado cientos de miles de muertos y millones de desplazados.



El Genocidio del Hambre y los Ejércitos Mercenarios

¿Y no es un genocidio el hambre de millones de personas, las enfermedades contagiosas como la malaria, el sarampión, fáciles de erradicar en Occidente, la epidemia de cólera que se está extendiendo en esa área africana por las migraciones obligadas y refugiados de cientos de miles de personas?. Muchos africanos temían que esta guerra sin visos de solución se pudiera convertir en un nuevo genocidio. Objetivos ocultos y disfrazados con la cuestión antiterrorista que tanto conviene a los USA siguen marcando la pauta. 

El Departamento de Estado de EE UU gasta cerca de cien millones de dólares al año en la contratación de empresas de seguridad para el entrenamiento de soldados en África. Compañías de seguridad y ejércitos privados profesionales, como la Northop Grummam Corporation, que entrena a 40.000 soldados de Ruanda, Kenia y Burundison, entrenamiento de ejércitos locales o fuerzas africanas en “misiones de paz”. O la Dyn Corps International, presente en Iraq y Afganistán.

¿Quienes son los culpables?

Siete de cada 10 mil niños mueren de hambre y sed en ese país, a quienes el Alto Comisionado de ONU para los Refugiados (Acnur) ha calificado como "los más pobres de los pobres y vulnerables del mundo". Familias enteras recorren a pie hasta 80 kilómetros a través del desierto de Kenya para llegar al campamento de refugiados de Dadaab, y existen testimonios de infantes devorados por leones y hienas hambrientos. 30 mil menores de cinco años han muerto en Somalia de hambre, sed y enfermedades en los últimos tres meses, y la cifra tiende a crecer. Unido todo ello a los estragos por la mayor sequía de las últimas seis décadas, causa del éxodo de un millón 400 mil personas en varios años, más de la mitad mujeres y niños. 

Hoy, muchos de sus habitantes llegan a los campamentos de refugiados urgidos de atención médica; casi la mitad de los niños  nunca recibió una vacuna, y muchos mueren en las primeras 24 horas posteriores a su llegada según Médicos Sin Fronteras. 12 millones de personas están en estado de emergencia, y las muertes de niños, mujeres y ancianos son algo cotidiano. Mientras, el negocio de la guerra continúa.